El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) informó que los principales indicadores económicos muestran una tendencia a la baja desde prácticamente hace un año, acelerando su debilidad en los últimos meses del 2024, pese al crecimiento de consumo del mercado interno a finales del 2024.

En materia de crecimiento, la estimación oportuna del INEGI muestra que en 2024 el PIB creció solo 1.3 por ciento, cifra inferior tanto al rango oficial estimado que va de 1.5 a 2.5 por ciento, como a la estimación más reciente de los especialistas del sector privado que preveían un aumento de 1.54 por ciento.

En materia de inversión, si bien es cierto que el crecimiento anual del periodo enero-octubre supera su promedio histórico, también es un hecho de que en pocos meses muestra un importante debilitamiento, de tal forma que a noviembre ya acumula tres meses consecutivos con variaciones negativas, se detalla.

En el caso del consumo pasa algo similar, aunque si bien aún se mantiene en terreno positivo, igualmente muestra un constante debilitamiento.

Las expectativas ante esta coyuntura no son alentadoras, lo que ha permitido que los pronósticos de crecimiento sigan corrigiéndose a la baja. De hecho, la tasa de crecimiento promedio para los próximos diez años ya está por debajo del 2 por ciento.

Recientemente la Secretaría de Hacienda dio a conocer su Informe sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública al cuarto trimestre de 2024, donde se señala que los ingresos se mantuvieron al alza para ubicarse en 22.1 por ciento  del PIB, mismo porcentaje que el año anterior, que han sido los más bajos desde 2020.

El avance de los ingresos totales se atribuye en buena medida al crecimiento de 4.7 por ciento en los ingresos tributarios, que los llevó a representar un máximo histórico de 14.6 por ciento, respecto del PIB. No obstante, se debe considerar que su incremento fue casi tres veces menor al reportado un año antes.

El reporte señala que en 2024 la “deuda pública mantuvo una trayectoria estable y sostenible” al sumar 17,426 miles de millones de pesos, monto que representa el 51.4 por ciento  el PIB. Además, esto significó que en todo el sexenio que terminó, la deuda creció en 65.1 por ciento.

Es claro que 2025 inicia con un entorno complejo: débil actividad económica y finanzas públicas cada vez más ajustadas ante el anunció de nuevos proyectos que demandan mayores niveles de gasto, indica el CCE.

El optimismo oficial, que ha sido una de las principales características, continúa sosteniendo que la actividad económica es sólida y las finanzas públicas estables. Sin embargo, las cifras confirman un constante debilitamiento de la actividad productiva y un déficit público históricamente elevado.

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