Aunque se están dando esfuerzos importantes respecto de la disponibilidad y uso del agua en el sector agrícola en México, aún queda mucho por hacer para optimizar su consumo y utilización, sostuvo José Luis Hernández Rodríguez, director de Censos y Encuestas Agropecuarias del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

El especialista explicó que de acuerdo con el Censo Agropecuario 2022 –registro que ofrece información detallada sobre las actividades agrícolas, ganaderas y forestales en México–, más del 70 por ciento del consumo del agua en el país se utiliza en este sector, un gasto desmedido que resulta del uso de infraestructuras de riego ineficientes y obsoletas.

 Detalló que, según los datos registrados, en el país hay cerca de cinco millones de unidades de producción agropecuaria, de las cuales se reporta que 4.4 millones están activas, lo que significa que realizan algún tipo de actividad o el cultivo de productos como maíz blanco, caña de azúcar, frijol, jitomate o arroz.

 Cabe señalar que, de las unidades activas, 870 mil cuentan con superficies de riego, un aumento importante respecto del censo de 2007, en el que se registraron 630 mil. Lo anterior se traduce en una superficie de riego en el país de 6.6 millones de hectáreas, que contrasta con el área de temporal, que es de 19 millones.

 Hernández Rodríguez sostuvo que los estados del norte son los que tienen mayor dependencia de este sistema, debido a menores precipitaciones y la falta de humedad en el suelo; al frente de esta lista se encuentran Baja California Sur con una superficie de riego del 99.7 por ciento, Sonora con un 84.7 por ciento y Sinaloa con un 68.9 por ciento.

 En contraste, están las entidades del sur del territorio, en las que hay una menor dependencia de su superficie total bajo este sistema, con estados como Tabasco, que solo 1.2 por ciento de su producción agrícola se basa en el riego, Quintana Roo con 3.8 por ciento y Campeche con 4.1 por ciento.

 Los grandes productores reportaron que el 48.8 por ciento agua de este riego proviene de pozos profundos y subsuelo, el 30.1 por ciento viene de las presas, el 20 por ciento de los pozos a cielo abierto, el 17.2 por ciento se extrae de los ríos y solo el 5.5 por ciento se obtiene de bordos u hoyas del bien hídrico.

 De acuerdo con Hernández Rodríguez, los cultivos anuales que en México demandan mayor cantidad del recurso y representan una mayor huella hídrica son el algodón con un 99.4 por ciento, diversas hortalizas, entre ellas el brócoli, con un 95.5 por ciento y otros alimentos de uso masivo como la cebolla, con un 90.6 por ciento.

 Estos informes han arrojado que casi el 80 por ciento las unidades de producción agropecuaria utilizan el agua a través de lo que se conoce como riego rodado, un sistema de irrigación por gravedad que utiliza la pendiente del terreno para mover el líquido, el cual, aunque es barato y no necesita mucha técnica para su aplicación, es de los menos eficientes en la industria.

 Subrayó que una de las mayores desventajas de este sistema es que el agua está expuesta por la línea de plantación, lo que no permite tener ningún control y resulta en pérdidas por escurrimiento, infiltración y evaporación que pueden ascender a más del 70 por ciento del recurso total utilizado. 

 Por lo anterior, apuntó respecto a la necesidad de general alternativas al modelo actual de uso de agua en el sector agrícola, apostando a la modernización hacia sistemas más eficientes que tienen una alta productividad en el uso del bien natural.

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