Hot steel pouring from big casting ladle into a mold in an iron foundry. Sparks, flame and smoke on the background. Factory worker controls the process.

La industria siderúrgica mexicana sigue enfrentando retos con el incremento a los aranceles del 25 por ciento de Estados Unidos al acero y al aluminio del pasado Marzo, lo que genera desafíos y oportunidades para el sector que impulsa la economía circular y fortalece la cadena de valor para diferentes industrias en el país.

México se ha consolidado como un importante productor de acero y un relevante procesador de aluminio, así como líder en reciclaje y transformación de chatarra de estos metales en productos de alto valor agregado, un sector que hoy más que nunca requiere financiamiento y estrategias para mantenerse competitivo en los mercados internacionales, así lo dio a conocer la marca tecnológica Mundi.

México ocupó en 2023 el catorceavo lugar de la producción mundial de acero y el primer puesto en Latinoamérica en 2023, según datos de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (CANACERO). La exportación de productos de hierro y acero y sus manufacturas sumaron 13,383 millones de dólares y más del 78 por ciento se dirigieron a Estados Unidos. En tanto que la Secretaría de Economía federal (SE) reportó que el intercambio comercial de Desperdicios y Desechos (Chatarra), de Fundición, Hierro o Acero en 2023 superó los 1,589 millones de dólares.

Mientras que la Cámara Nacional de la Industria del Aluminio (CANALUM) reconoce que México destaca en la transformación y fabricación de productos. El 80 por ciento de la exportación de productos de aluminio tuvieron a Estados Unidos como destino, superando los 2,000 millones de dólares el año pasado.

En los últimos años, se ha identificado una tendencia hacia el reciclaje de metales, como resultado de la creciente preocupación por los efectos ambientales de la minería. Esta tendencia se ha fortalecido con la fluctuación en los precios de las materias primas y las recientes amenazas de aranceles en el comercio internacional, lo que hace del reciclaje una opción más competitiva, económica y sostenible frente a la extracción tradicional.

El mercado global de reciclaje de chatarra pudiera expandirse en los próximos años: se proyectó un crecimiento del 4 por ciento entre 2024-2029 y se estima que la industria superará los 947 millones de toneladas de chatarra reciclada para finales del año, con expectativas de superar los 1,164 millones de toneladas para 2029.

Este crecimiento, evidencia el papel de la chatarra como materia prima clave para satisfacer la creciente demanda global de metales en sectores estratégicos como el automotriz, el embalaje o la construcción, así como por la adopción de prácticas de economía circular y reciclaje de desechos electrónicos.

El American Iron and Steel Institute estima que los automóviles son el producto de consumo más reciclado y el acero es el material automotriz que más se recicla. Considerando que aproximadamente el 70 por ciento del peso de un automóvil está compuesto de hierro y acero reciclado, la industria siderúrgica recicla anualmente más de 14 millones de toneladas de acero de vehículos al final de su vida útil, equivalente a casi 8.5 millones de automóviles nuevos.

Mientras tanto, el Instituto Mexicano de la Construcción en Acero (IMCA) calcula que el acero estructural producido en México y los Estados Unidos contiene alrededor del 93 por ciento de chatarra de acero reciclada. El 98 por ciento de todo el acero estructural, se recicla al final de la vida útil de un edificio en nuevos productos, sin que pierdan sus propiedades físicas.

“En el país, más de la mitad de los nuevos productos de acero se fabrican con metal reciclado. La industria de reciclaje de chatarra es un pilar de la economía circular y una muestra del potencial exportador mexicano,” menciona Sebastián Kontarovsky, co-founder y Chief Operations Officer (COO) de Mundi.

Recientemente CANACERO alertó que aún cuando México ha apoyado consistentemente la regionalización y la integración bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la industria siderúrgica mexicana está siendo desplazada: Estados Unidos captó el 15.9 por ciento del mercado mexicano, mientras que durante 2024, México apenas representó el 2.2 por ciento del mercado estadounidense.

El incremento del 25 por ciento de los aranceles al acero y al aluminio consideran 123 fracciones arancelarias (que incluyen bienes como autopartes, electrodomésticos y productos electrónicos, cruciales en la industria de al menos once entidades mexicanas), puede que desincentiven las compras, frenen algunas inversiones y se desplacen a varios proveedores mexicanos frente a competidores de países con acceso preferencial. Ante este escenario, las empresas exportadoras deben fortalecer su capacidad financiera y operativa para adaptarse rápidamente, diversificar mercados y proteger su posición en cadenas globales de valor.

El incremento del 25 por ciento ha generado incertidumbre en los flujos comerciales entre ambos países, por el aumento en los costos de exportación, afectando la rentabilidad de las empresas del sector. Además, tiene el potencial de impactar al 4.7 por ciento del total de las exportaciones mexicanas, según cálculos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

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