Sectores clave de la economía mexicana, como el automotriz y manufacturero, así como una desestabilización del peso mexicano y un escenario de volatilidad financiero, se prevén con la imposición de aranceles recíprocos por la administración estadounidense del presidente Donald Trump.

De acuerdo con Octavio Pozos, director de Blue Whale Markets, plataforma de trading de divisas, la posibilidad de una recesión global agrava el panorama económico para México, ya que podría reducir las remesas enviadas por trabajadores mexicanos en el extranjero, así como la demanda de productos nacionales.

«En caso de que la economía global se desacelere, las remesas podrían disminuir, afectando el ingreso de millones de familias en el país, lo que generaría una contracción en el consumo interno», explica el especialista en mercados financieros.

Ante este desafío económico, se espera del gobierno mexicano medidas estratégicas para mitigar los efectos adversos de los aranceles y reforzar la estabilidad del mercado financiero. La diversificación de exportaciones y la promoción de acuerdos comerciales con otros países podrían ser clave para amortiguar el impacto de estas políticas proteccionistas.

La previa integración de aranceles de 25% sobre productos de aluminio, incluidas latas y cervezas; así como de 25% en automóviles que importa al país que gobierna Trump y que forma parte de su estrategia proteccionista para fortalecer la industria estadounidense, amenaza con desestabilizar el comercio bilateral y generar volatilidad en los mercados financieros.

Sin embargo, los productos que cumplan con las reglas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) quedarán exentos del arancel general de 10% que estableció el gobierno de Trump a otros socios comerciales.

El 80% de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos, y cualquier barrera comercial representa un riesgo para la estabilidad económica del país. Las empresas que dependen del aluminio para la fabricación de productos ahora enfrentan costos más altos y menor competitividad en el mercado estadounidense.

El peso mexicano ha registrado una depreciación frente al dólar y la incertidumbre derivada de las tensiones comerciales ha generado una salida de capitales y volatilidad en la Bolsa Mexicana de Valores.

Asimismo, el Banco de México ha tomado medidas para frenar los efectos adversos, incluyendo un ajuste en la tasa de interés para contener la inflación y estabilizar el tipo de cambio. Sin embargo, los inversionistas siguen atentos a la evolución de las relaciones comerciales entre ambos países.

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