La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) asegura que, más allá del impacto a nivel de las grandes empresas exportadoras de México, las medidas proteccionistas (25 por ciento de arancel al 50 por ciento de las exportaciones a Estados Unidos, al acero, aluminio, autos y a la cerveza, saldo del proteccionismo norteamericano a México) comienzan a resentirse también en las tiendas de barrio.
“Los aumentos de precios en los productos de algunas marcas, la disminución en la disponibilidad (suministro) de muchos de ellos por la incertidumbre arancelaria que ha detenido el crecimiento y complicado los inventarios son algunas de las consecuencias inmediatas”, aseguró Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.
Según el monitoreo de precios de 20 de marzo de este año, publicado por ANPEC, la canasta básica subió 0.40 por ciento respecto al mes anterior, con incrementos elevados en productos como el limón (+14.21 por ciento) y el café soluble (+4.82 por ciento), efecto demostración del impacto directo que tienen estas políticas comerciales en los precios que enfrentan los pequeños comercios.
“El golpe ha sido doble: mientras las grandes empresas tienen mayor capacidad de resistencia, las tiendas de barrio enfrentamos encarecimientos que no podemos trasladar a los clientes, lo que reduce nuestras ventas y afecta nuestro margen de ganancia o utilidad. Cada día se vuelve más difícil mantener precios accesibles y surtir los anaqueles”, expresó el líder de los comerciantes.
Sumado a esto, las consecuencias negativas que provocan las fake news también generan caídas en las ventas del pequeño comercio, como la supuesta denuncia de trabajadores inmigrantes al gobierno en Estados Unidos para ser deportados o el boicot convocado en redes sociales contra marcas americanas.
“Los más afectados con ese boicot resultamos ser los mexicanos, los pequeños comerciantes que vendemos esos productos de alta demanda popular. Al final del día, toda esta campaña de mentiras en nada ha ayudado a nuestros migrantes y sí está afectando muy duro a los consumidores y sus familias en México, en un juego de perder-perder y en nada ha perjudicado a los estadounidenses”, añadió.