El documento cómo cerrar la brecha salarial, estrategias para erradicarla en México, del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), señala que el estado de Querétaro se localiza en la zona centro del país, donde más se padece de una brecha de género en salario adecuado.

Se detalla que actualmente a nivel nacional, 55 por ciento de las mujeres trabaja en la informalidad, frente a 48 por ciento de los hombres. Esta situación restringe el acceso de las mujeres a seguridad social, certidumbre jurídica, prestaciones laborales y acceso a servicios de salud, además de implicar un ingreso 41 por ciento menor al de aquellas mujeres empleadas en la formalidad.

En el centro del país, se detalla que la brecha alcanza 19 por ciento, 4 puntos porcentuales por encima del dato nacional. Según el Banco de México, esto puede explicarse por factores individuales como una mayor remuneración a la educación de los hombres relativa a la de las mujeres en dicha región con respecto al resto del país.

En esta región se ubica el estado de Querétaro, en conjunto con Hidalgo, Estado de México, Ciudad de México, Guanajuato, Michoacán, Jalisco, Colima, Nayarit y San Luis Potosí. En donde los hombres en promedio ganan 12,113 pesos y las mujeres con 9,868 pesos.

En la región sur de México, la brecha salarial es menor (14 por ciento) en comparación con otras regiones, pero esto no implica mejores condiciones de empleo o mejores salarios para las mujeres. Esta menor brecha se debe a que los salarios en general son más bajos que el promedio nacional, los salarios de los hombres se asemejan más a los de las mujeres, y existe una baja productividad en los sectores predominantes de la región.

En el caso de Chiapas, donde la brecha salarial es cercana a cero, esto se debe principalmente a características particulares del estado, por ejemplo, las altas tasas de informalidad laboral, el rezago educativo y los bajos salarios en sectores con alta concentración de trabajadores hombres, como la agricultura y el comercio minorista.

Finalmente, en el norte del país, el salario promedio mensual tiende a ser superior al nacional, 14 por ciento mayor en el caso de los hombres y 12 por ciento entre las mujeres, vinculado a la presencia de empresas de alta productividad en el sector formal. A pesar de ello, la brecha salarial de género es 16 por ciento, lo que podría explicarse por el tipo de empleos en los que se concentran las mujeres, de acuerdo con el mismo Banco de México.

El IMCO detalla que México se ubica en el lugar 33 de 146 países del Índice Global de Brecha de Género 2024 del Foro Económico Mundial. Los avances en materia de igualdad de género logrados en el país durante la última década se deben principalmente a una mayor participación de mujeres en el ámbito político. Sin embargo, México enfrenta retos importantes en términos de las oportunidades económicas para las mujeres, donde su posición cae drásticamente.

México ocupa el lugar 119 entre las economías con mayor brecha salarial, el segundo indicador en el cual obtiene peor evaluación, solo superado por la baja participación de las mujeres en el mercado laboral. En promedio, las mujeres ganan 15 por ciento menos que los hombres cuando el empleo es la fuente de medición. La brecha salarial no ha mostrado cambios en las últimas dos décadas, lo que evidencia que los esfuerzos han sido insuficientes para acelerar el cambio.

Al inicio de su mandato, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó un paquete de reformas constitucionales con el objetivo de establecer principios clave como la igualdad sustantiva, la igualdad salarial y el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. A partir de estas reformas, el Congreso de la Unión deberá aprobar una legislación secundaria que incluya los mecanismos necesarios para erradicar la brecha salarial.

A pesar de los avances en materia de igualdad de género, la brecha salarial persiste en México. Las mujeres tienden a ganar 15 por ciento menos que los hombres. El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y la Embajada Británica en México, señala que existen siete mecanismos para erradicar la brecha salarial entre hombres y mujeres en las empresas. Desde el sector público, se recomienda estandarizar la medición de la brecha salarial, avanzar hacia la transparencia salarial y estructurar un Sistema Nacional de Cuidados que amplie la cobertura de cuidados y asegure el acceso a estos servicios para toda la población trabajadora.

Para el sector privado se proponen acciones como establecer procesos de selección y promoción inclusivos, diseñar tabuladores salariales para reducir la discrecionalidad en la asignación de sueldos, realizar auditorías salariales y certificarse en materia de igualdad de género, así como impulsar e institucionalizar políticas de cuidado.

Reducir la brecha salarial no solo impulsa la igualdad de género, sino que también aporta beneficios económicos para las empresas como una menor rotación de personal, acceso a talento diverso, mayor innovación y productividad. A nivel macroeconómico, estos avances contribuyen a entornos laborales más equitativos y al crecimiento del país.

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